segunda-feira, 29 de setembro de 2014

El retorno del movimiento climático de base al escenario internacional


Jim Shultz
ALAI AMLATINA

El movimiento ciudadano de acción frente a la crisis climática global ha desarrollado con el tiempo una relación de amor-odio con el trabajo en la campaña internacional en general. Durante años, personas en todo el mundo se han unido sobrepasando las fronteras nacionales, para hacer frente a una crisis que no conoce fronteras.

La visión que crearon tenía un atractivo que fue romántico y estratégico al mismo tiempo. El punto culminante de este activismo "un solo planeta, un solo pueblo” fue en 2009, cuando decenas de miles de activistas acudieron a la capital danesa en Copenhague para impulsar acciones en la cumbre anual de la COP (Conferencia de las Partes) de la ONU, con la esperanza de alcanzar un acuerdo global tan serio y real como lo es la propia amenaza climática (algunos activistas llamaron a esta reunión "Hopenhagen", fusionando el nombre “Copenhagen” con la palabra “Hope”, que en inglés significa esperanza).

Sin embargo, esas esperanzas se estrellaron contra la realidad política de estrechos intereses nacionales inmutables, además de una poderosa resistencia corporativa, asuntos muy complejos y la falta de voluntad política. Muchos activistas climáticos al regresar a sus países, optaron más bien por centrar sus energías en batallas políticas locales, como la lucha contra el oleoducto Keystone XL en los Estados Unidos y los esfuerzos Anti-Fracking en Europa. Cuando se llevó adelante la más reciente negociación de la COP en Varsovia, en diciembre de 2013, el proceso ya había sido casi completamente ignorado por el gran público.

Pero ahora, en un baile de tres pasos que comienza en las calles de la ciudad de Nueva York en septiembre, el movimiento climático está retornando una vez más al escenario internacional. El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, quien ha hecho del cambio climático una cuestión principal de su mandato, ha llamado a los jefes de Estado del planeta y a otros "líderes mundiales" a una cumbre especial en la "Semana del Clima"[1], destinada a aumentar la presión en busca de una acción internacional coordinada.

Organizaciones de activistas climáticos en los EE.UU. se han estado movilizando durante meses para aprovechar la oportunidad de la cumbre que se llevará a cabo allí, con planes para una masiva marcha por las calles de Manhattan el 21 de septiembre. En diciembre, esta energía renovada para la acción internacional se desplazará hacia el sur, hasta Perú, donde tendrán lugar las negociaciones de la COP bajo la sombra política del deshielo de los glaciares andinos. Luego, en diciembre del próximo año las negociaciones de la COP se trasladarán a París, para lo que supuestamente es la fecha límite para un nuevo acuerdo internacional sobre el clima. Activistas europeos ya se están reuniendo para organizar allí una movilización en las calles, para igualar o superar la multitud esperada en Nueva York este mes de septiembre.


¿Cómo cambiar la ecuación política?

En momentos en que el movimiento climático va dando pasos y avanzando una vez más al escenario de la política internacional, no le faltan demandas y propuestas. Los grupos climáticos pueden ofrecer una diversidad de ambiciosos y apasionados planes sobre cómo reducir el uso de combustibles fósiles por parte de la humanidad, proteger los bosques del mundo y trasladar dinero de los países ricos que han causado esta crisis climática, a los más pobres que están menos equipados para hacer frente a lo que viene.

Pero saber lo que se quiere y saber cómo cambiar la ecuación política para hacerlo posible, son dos cosas diferentes.

El Centro para la Democracia entrevistó recientemente a más de 40 activistas climáticos de los cinco continentes para recabar sus puntos de vista sobre la mejor manera de usar la Cumbre de Lima y las otras reuniones mundiales, como una oportunidad para cambiar los vientos políticos en torno a la crisis climática y hacer posible la acción real. Lo que escuchamos de estas personas, que van desde activistas indígenas locales, hasta el personal de ONG’s muy conocidas, son tres hilos muy importantes de sabiduría colectiva.

En primer lugar, cambiar la narrativa mundial sobre la crisis climática. Durante una década, los activistas climáticos han estado brincando de un discurso a otro para hablar de la crisis. Hemos oído acerca de los osos polares y el aumento del nivel del mar, tormentas monstruosas y partes por millón de carbono en la atmósfera, nada de ello lo suficientemente conectado con la vida cotidiana de la gente como para ganar una fuerza de arrastre suficiente y duradera.

Pero hay lecciones desde el movimiento de base sobre cómo hacerlo mejor. En California, los activistas climáticos lucharon con éxito contra el asalto político de los hermanos Koch[2] (que financian el escepticismo respecto al cambio climático) al hablar de las plantas locales de combustibles fósiles y su conexión con el asma en los niños. En América del Sur, la crisis tiene que ver con el agua: su desaparición en algunos lugares está provocando sequías y desplazamientos, y su excesiva presencia en otros lugares está causando inundaciones y destrucción. En Asia y África, la gente habla acerca del papel del clima en el empeoramiento de la crisis alimentaria.

El hilo común en los mensajes que están ganando apoyo es hablar de la realidad local y ligar la crisis climática con los problemas reales de la vida, de la supervivencia. Implica hablar a la gente del planeta degradado y cada vez más peligroso que les estamos dejando a nuestros hijos y a los suyos. Algo que es tan importante como el mensaje, es la autoridad moral de quien proviene. "No podemos hablar de los impactos, a menos que el principal mensaje provenga de las comunidades afectadas", dice Juan Carlos Soriano, un activista peruano de 350.org.

En segundo lugar, usar esta trilogía de acciones globales para construir poder a largo plazo en el movimiento climático. Lograr una acción real frente al clima no tiene que ver solamente con la concientización, sino que se trata de construir poder político en el movimiento climático y de cómo hacerlo.

En Nueva York y París, la atención se centrará en movilizar multitudes en las calles, con la esperanza de convencer a los gobiernos que seguir ignorando la creciente demanda de acción implica riesgos para ellos. "Lo que más necesitamos hacer como movimiento es animar la conversación y construir poder, no presionar a los líderes mundiales", señala Sean Sweeney, del Global Labor Institute.

En América Latina, África y Asia ese poder ciudadano reside en los movimientos de base de larga data vinculados a los derechos indígenas, derechos territoriales, recursos naturales y otras batallas que ahora se ven afectados por el cambio climático. Para la COP en Lima, ubicada entre dos eventos de más alto perfil dominados por el Norte, en Nueva York y París, los activistas con los que hablamos dijeron que este evento debe resaltar como la "COP del Sur" y establecer el vínculo entre la crisis climática y estos movimientos.

"Las luchas locales parecen estar en espacios compartimentados que no se conectan a este gran problema que afecta a todo, absolutamente a todo. Uno de los retos consiste en conectar las luchas y demandas locales con el activismo en contra del cambio climático", dice Elizabeth Peredo Beltrán, una líder climática renombrada en Bolivia.

En tercer lugar, enfrentar directamente a los poderes y fuerzas que bloquean acciones serias sobre la crisis climática. Las empresas de combustibles fósiles, la agroindustria internacional, los fabricantes de automóviles y otros intereses corporativos tienen una gran participación en las negociaciones internacionales sobre el clima y han utilizado su poder político para incrustarse en el proceso de la COP de la ONU.

Durante la reunión en Varsovia el año pasado, el Observatorio Europeo de Corporaciones documentó todo tipo de técnicas utilizadas por estas empresas para convertirse en patrocinadores oficiales de las negociaciones mundiales sobre el clima, de la misma forma en que podrían convertirse en patrocinadores de los Juegos Olímpicos o la Copa del Mundo. Las corporaciones dotan de todo a los negociadores gubernamentales, desde coches y conductores gratuitos hasta tazas para beber con sus logos estampados, todo el tiempo empujando sus agendas hacia temas tales como la tecnología de captura de carbono y los mercados de carbono impulsados por las corporaciones.

Los activistas dicen que es urgente centrar la atención en esta captura corporativa de las negociaciones y en las falsas soluciones que las corporaciones están fomentando. "Tenemos que ir con una estrategia ofensiva y comunicar el mensaje de que las negociaciones se están enfocando en cuestiones erróneas; las soluciones reales pasan por rediseñar la economía", dice Nathan Thanki del grupo Earth in Brackets.

Estrategia más táctica

Sun Tzu escribió en El arte de la Guerra que "la estrategia sin táctica es el más lento camino a la victoria, y la táctica sin estrategia es el ruido antes de la derrota”. Es una buena noticia en el mundo del activismo climático que los movimientos y organizaciones estén retomando la demanda de una acción seria en el escenario internacional.

Si bien es bastante improbable que países como EE.UU., China, India y otros, acepten atar sus políticas internas a un acuerdo global, la acción internacional puede aumentar la presión sobre estos gobiernos para que tomen medidas. Al igual que con todos los movimientos ciudadanos exitosos, ello comienza con la construcción de una base sólida, comprometida y movilizada entre quienes ya están comprometidos con la acción.

Pero el movimiento climático también debe ganar el apoyo de los sectores ciudadanos que aún no está comprometidos ni convencidos, bajo una agenda común de acciones necesarias.

El camino a través de Nueva York, Lima y París ofrece la oportunidad de hacerlo, siempre que hablemos de la crisis de una manera que conecte con la gente, que usemos todas las oportunidades para construir el poder y no sólo para desahogarnos, y que desenmascaremos, desafiemos y socavemos las fuerzas más grandes que se interpongan en el camino.[3]

Con tanto en juego para las generaciones que vendrán después de nosotros en este planeta, es esencial que la próxima ronda global de acción climática logre resultados, y no termine siendo "el ruido antes de la derrota". (Traducción Aldo Orellana López).

Notas:
[1] http://www.climateweeknyc.org/
[2] http://www.greenpeace.org/usa/en/campaigns/global-warming-and-energy/polluterwatch/koch-industries/
[3]Ver: “Estrategias de Movimiento para Mover Montañas: Conversaciones con activistas de todo el mundo sobre cómo usar la COP de América Latina para construir acción ciudadana sobre el clima" http://democracyctr.org/wp/wp-content/uploads/2014/08/Estrategias_Movimiento_Mover_Montanas.pdf

- Jim Shultz es fundador y director ejecutivo del Centro para la Democracia (https://twitter.com/DemocracyCenter) y vive en Cochabamba, Bolivia. Este artículo se publicó originalmente en inglés en YES! Magazine http://www.yesmagazine.org/planet/climate-comeback-international-arena.

* Este texto es parte de la Revista América Latina en Movimiento, No., 498 de septiembre de 2014, que trata sobre el tema "Frenar el calentamiento global" - http://alainet.org/publica/498.phtml

URL de este artículo: http://alainet.org/active/77225

segunda-feira, 22 de setembro de 2014

22 de setembro: Dia Mundial sem carro

Bicicletada em Montes Claros

Confira programação do Dia Mundial sem carro em  bhemciclo.org








BICICLETA DO DIA MUNDIAL SEM CARRO

O Movimento Cidade Futura está convocando para o dia 22 setembro de 2014, às 19 horas, mais uma bicicletada para comemorar o Dia Mundial sem Carro. 

A concentração em Montes Claros, norte de Minas Gerais será na Praça Clarimundo Carneiro. Os primeiros 120 ciclistas que chegarem ao local receberão gratuitamente uma sacola ecológica.

No dia 22 de setembro, em várias cidades no mundo, são realizadas atividades em defesa do meio ambiente e da qualidade de vida nas cidades, noque passou a ser conhecido como Dia Mundial Sem Carro.

O objetivo principal desta comemoração é estimular uma reflexão sobre o uso excessivo do automóvel, além de propor às pessoas que dirigem todos os dias que revejam a dependência que criaram em relação ao carro ou moto. A ideia é que essas pessoas experimentem, pelo menos nesse dia, formas alternativas de mobilidade, descobrindo que é possível se locomover pela cidade sem usar o automóvel e que há vida além do para-brisa.

Além de comemorar o Dia Mundial Sem Carro, a bicicletada acontecerá por uma cidade mais amiga da bicicleta o ano inteiro.
É uma manifestação sobre duas rodas, convocada por cicloativistas e entidades que defendem o uso da bicicleta como meio de transporte e para reivindicar mais espaço para a circulação das bikes nas ruas de Uberlândia.

Por ciclofaixas, ciclovias, sinalização no trânsito para que o motorista seja incentivado a respeitar o ciclistas, de acordo com CTB. Queremos a construção de bicicletários nos novos corredores de ônibus e no Corredor da Av. João Naves de Ávila, bem como nos Terminais.

Vale lembrar que a BICICLETADA é um evento totalmente pacífico, no qual todos os participantes são responsáveis pela segurança de todos.



FRANK BARROSO - Coordenador do Movimento Cidade Futura

quinta-feira, 18 de setembro de 2014

Injusticia climática y geoingeniería


Silvia Ribeiro
ALAI AMLATINA

 Ante los informes que muestran el creciente caos climático, los promotores de la geoingeniería –la manipulación intencional del clima a escala planetaria– redoblan sus propuestas y han logrado incluso entrar en ámbitos globales de referencia, como el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC).  Intentan además revertir la moratoria contra la geoingeniería que existe en Naciones Unidas en el Convenio de Diversidad Biológica y legitimar técnicas de geoingeniería en las negociaciones de cambio climático.

Es grave, ya que además de no hacer absolutamente nada para detener el cambio climático, las propuestas de geoingeniería conllevan enormes riesgos, inequitativamente repartidos entre regiones.  La mayoría de los impactos de tales técnicas afectarán sobre todo a países del Sur global que no han provocado el cambio climático y que probablemente ni siquiera sabrán que el aumento de desequilibrios climáticos será causado por la manipulación del clima.

Varios estudios científicos recientes muestran que los impactos de la geoingeniería serían peores para algunas regiones.  Si se realizara el proyecto de crear una mega nube volcánica artificial sobre el Ártico, para bloquear los rayos solares y supuestamente bajar la temperatura en el hemisferio Norte, se desequilibraría el ciclo hidrológico en los trópicos y subtrópicos, con aumentos o disminución de lluvias.  Tendría efectos catastróficos en selvas tropicales, principalmente en Asia y Amazonía,  y por incremento de sequías en África.  (A. Ferraro et al, Environmental Research Letters, 2014).

Otros estudios científicos publicados en 2013 (proyecto GeoMIP, con decenas de científicos y  países participantes), basados en investigación con modelos matemáticos, señalan impactos graves de diferentes propuestas de geoingeniería.  Desde 2008, el meteorólogo Alan Robock, indicó que colocar nubes volcánicas artificiales tendría efectos colaterales sobre los patrones de precipitación, poniendo en riesgo las fuentes de agua y alimentación de 2.000 millones de personas en Asia  y África.  Varios estudios del proyecto GeoMIP llegaron a conclusiones similares y agregan que el desequilibrio tendría impactos globales, también en el hemisferio Norte.

Otro estudio mostró que la terminación de este proyecto de geoingeniería llevaría a un aumento abrupto de la temperatura, acompañado de más aumento de lluvias y mayor derretimiento de hielo polar.  Lo cual significa que si se instalaran esas nubes volcánicas, la terminación significaría colocarnos en una situación peor a la anterior.  (Jones et al, Journal of Geophysical Research, 2013)

¿Por qué entonces insistir en propuestas tan burdamente riesgosas de manipular el clima, un ecosistema global dinámico, insuficientemente conocido y crucial para la sobrevivencia de todas las especies, incluida la nuestra?

Una razón (o sinrazón) es que la geoingeniería funciona bien como excusa para los principales países contaminadores históricos, que ven la posibilidad de paliar los síntomas del caos sin tener que reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.  Así pueden seguir en negociaciones de cambio climático sin compromisos reales de reducción y aumentar sus negocios con mercados de carbono, más aún si se aprueba que técnicas de geoingeniería reciban créditos de carbono.

Pero sobre todo, la geoingeniería es una excelente opción para las transnacionales de los recursos fósiles: petróleo, carbón y gas.  Para esta industria, una de las mayores y más poderosas del planeta, con inversiones a nivel global de más de 55 billones de dólares en infraestructura, abandonar la explotación de fuentes de energía fósil no es una opción.  Y según ésta, el pico de energía está muy lejos.  Todo el tiempo encuentran –o inventan– nuevas reservas y formas de explotarlas, como sucede con el fracking y la gasificación subterránea de carbón.  Ambas con severísimos impactos ambientales, lo cual nunca les ha importado.  Incursionan en otras fuentes de energía si ven un buen negocio, pero nunca dejarán las fósiles por su voluntad.  Pero saben que el desastre climático crece, y por ello las propuestas de geoingeniería para bajar la temperatura o extraer dióxido de carbono de la atmósfera por medios tecnológicos, sin tener que modificar nada en las emisiones, son muy atractivas y además ¡hasta son una nueva fuente de negocios!

Geoingeniería en el IPCC

En este contexto, es absurdo que el IPCC haya incluido la consideración de la geoingeniería, y que la haya destacado como una posibilidad en su resumen para formuladores de políticas de su Grupo de Trabajo I, sobre ciencia del clima.  No le dan carta blanca, y hablan de impactos graves, pero sugieren que el “manejo de la radiación solar” podría bajar la temperatura.  Como todos los escenarios que plantean son horribles, el mensaje subliminal parece ser “no habrá acuerdo político para enfrentar el calentamiento, entonces tendremos que usar geoingeniería aunque sea muy peligrosa”.  Peor aún, en el informe del Grupo III del IPCC, sobre mitigación, se sugiere repetidamente el uso de algunas técnicas de geoingeniería, como el llamado BECCS por sus siglas en inglés (bioenergía con captura y almacenamiento de carbono), junto a la promoción de tecnologías devastadoras de la gente y el ambiente como la nuclear.

No hay nada en BECCS que no sea malo: con “bioenergía” se refieren a desiertos verdes de extensos monocultivos de árboles, arbustos y cultivos para agrocombustibles, incineración de desechos etc.  Todo ampliamente cuestionado por sus impactos en los precios alimentarios, en las economías, los territorios de campesinos y pueblos, en el ambiente.  Y también por su ineficiencia energética y porque generan más gases de efecto invernadero que los que dicen ahorrar.  Por eso ahora le adosan el concepto “CCS” –almacenamiento y captura de carbono–: mega instalaciones para absorber dióxido de carbono y enterrarlo en formaciones geológicas y fondo marino.  Entre otros riesgos graves, presuponen que lo que entierren, nunca, literalmente nunca, volverá a emerger, como puede ocurrir por movimientos telúricos, por actividades industriales, porque la inyección de gas desestabiliza las capas, etc.  Porque si así ocurriera sería un desastre épico.

En los próximos meses hay varias instancias de Naciones Unidas que discutirán estas peligrosas propuestas.  El 23 de septiembre, la Cumbre del Clima en Nueva York; en sesión del Convenio de Diversidad Biológica (Corea, 8-19 de octubre) y del Convenio de Cambio Climático (Perú, 1-12 diciembre).  A fines de octubre, el IPCC entrega en Dinamarca su 5º. Informe Global de Evaluación.  Ante cada una de ellas, habrá también movilización social, incluyendo la llamada “PreCop social” organizada por Venezuela para dar lugar a las voces que se intenta callar en las negociaciones, a las posiciones de la sociedad civil  y movimientos sociales.  En cada una, es crucial denunciar y oponerse también a la geoingeniería.

- Silvia Ribeiro es investigadora del Grupo ETC.
Más información y fuentes en www.etcgroup.org/es/issues/climate-geoengineering

* Este texto es parte de la Revista América Latina en Movimiento, No., 498 de septiembre de 2014, que trata sobre el tema "Frenar el calentamiento global" - http://alainet.org/publica/498.phtml

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segunda-feira, 15 de setembro de 2014

Brechas de Bem-Estar Social


O estudo “Sistemas de Protección social em America Latina y el Caribe”, realizado pela Comissão de Econômica para América Latina e Caribe (Cepal), inclui o Brasil na lista dos países com brecha de bem-estar modesta, junto com Argentina, Chile, Panamá, Uruguai, Venezuela e Costa Rica. Elaborado pelos pesquisadores Simone Secchine, Fernando Filgueira e Cláudia Robles, o estudo classifica os países da região em outras duas categorias inferiores: brechas moderada e brechas severa.
A partir de um levantamento das políticas de proteção social, são elencados indicadores econômicos, sociais e demográficos da população. Os países de brecha modesta são os de menor incidência de pobreza e com maior gasto publico social por habitante. Além das condições econômicas favoráveis (com aumento de empregos e salários) e  da arrecadação tributária, são beneficiados pelo bônus demográfico, que é o aumento da parcela da população economicamente ativa (15 a 64 anos), o que reduz o  numero de dependentes de quem está trabalhando.
Segundo os autores, ocorreu um salto, do modelo de retração e limitação de gasto social, para a expansão social estatal, com programas de assistência e  ampliação da seguridade social . Atenção especial é dada às políticas focalizadas, como o Bolsa-Família, considerado como um exemplo de sinergia e articulação com outros dispositivos de proteção social, devido à exigência de freqüência às aulas pelos filhos das famílias beneficiadas.












quinta-feira, 4 de setembro de 2014

Questionada eficácia do tratamento de esgotos pela Copasa

A edição de agosto da Revista Ecológico, traz matéria sobre tratamento de esgotos no município de Sabará, região emtropolitana de Belo Horizonte. Segundo o prefeito Diógenes Fantini, o tratamento de esgotos, promovido pela Copasa, é ineficaz. Em exames laboratoriais de amostras d'água, colhidas antes e depois das estações Arrudas e Onça, não foram encontratadas nenhuma diferença entre elas. Os exames foram realizados pelo Centro de Educação Tecnológica (Cefet-MG), a pedido da Prefeitura local.
Na mesma edição, a revista traz respostas da empresa aos questionamentos do prefeito. Ele não desmente o resultado dos exames encomendados pela Prefeitura,  mas alega que envia relatórios mensais à Superintendência Regional de Regularização Ambiental (Supram), que atestam a conformidade com os parâmetros  exigidos pelos órgãos ambientais.
A tecnologia de tratamento de esgotos também é questionada pelo prefeito de Sabará. Em outra estação de tratamento construida e operada pela Prefeitura no município é usado o sistema de jardins filtrantes, que é mais barato e não gera odor. Segundo o consultor Luiz Mário Queiroz Lima, doutor em Engenharia Hidráulica, o sistema tem elevada eficiência em termos de eliminação de microorganismos quanto de remoção de QO e DBO. A estação opera sem uso de energia elétrica e a circulação de líquidos ocorre por gravidade.

segunda-feira, 1 de setembro de 2014

Brasil: Alerta vermelho ao estado de conservação da #biodiversidadecosteira e marinha:

As analogias, por muitas vezes, facilitam a melhor absorção das conexões dos fatos. Sendo assim, se aqui no Brasil, colocarmos o ecossistema costeiro e marinho no lugar do paciente e a sociedade, os gestores e legisladores no papel da equipe médica e de saúde, o resultado é crítico. Sim, o quadro não é dos melhores. Atualmente 1,57%  do bioma marinho brasileiro tem algum tipo de proteção institucionalizada por unidades de conservação federais e estaduais, o que corresponde a 151 áreas (62 de proteção integral e 89 de uso sustentável), sendo 106 sobrepostas. Somente algumas estão totalmente implementadas e as com total proteção representam 0,1% desse universo. A mais recente é o Parque Nacional Marinho das Ilhas dos Currais, no estado do Paraná, em 2013, por iniciativa legislativa, que tramitava no Congresso, há 11 anos.

O Brasil segue um quadro de vulnerabilidade de abrangência planetária. Estima-se que hoje haja somente 1% de áreas protegidas mundialmente, que representam 1,3 mil unidades, segundo o relatório A blueprint for ocean and coastal sustainability, da Organização das Nações Unidas (ONU).