quinta-feira, 22 de outubro de 2015

COP21, Casa Común y Amazonía

Osvaldo León, Sally Burch

ALAI AMLATINA

Del 30 de noviembre al 11 de diciembre, París será escenario de la 21 Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 21), que llega en un momento crucial, aunque con perspectivas poco prometedoras.  Así lo evidencia el borrador de texto de negociación para la COP21, presentado por los dos copresidentes de la Conferencia (08/10/15). Según críticas, más parece un documento para la negociación de oportunidades económicas, que del clima(1) y no incluye en las negociaciones los objetivos nacionales de emisiones post 2020.

Tras 20 años del inicio de la Convención del Clima, cuyo objetivo principal es la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero, para mantenerse bajo el umbral de un incremento máximo de temperatura de +2ºC, no solo que los avances registrados son mínimos, sino que incluso hay signos de retrocesos, tal el caso de la discusión sobre “responsabilidades comunes, pero diferenciadas”, un tema clave que últimamente ha registrado ataques sistemáticos de países del Norte.

Entre tanto, crecen las evidencias de que el calentamiento global sigue avanzando en forma inexorable.  Tanto en la comunidad científica, como también en el ámbito político, se ha extendido el reconocimiento de que el cambio climático es un hecho comprobado y una seria amenaza, como también que la causa principal son los procesos de industrialización de los últimos dos siglos.  No obstante, aún persiste mucha incertidumbre en cuanto a su ritmo de evolución, que es un factor clave para poder definir políticas adecuadas y oportunas.

La mayoría de gobiernos tiende a planificar en función de una progresión lineal.  No obstante, el informe 2014 sobre “Impactos, Adaptación y Vulnerabilidad”(2) del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático –IPCC-, entidad cuyo análisis tiende a ser cauto en cuanto a pronósticos, reconoce que existen señales incipientes pero preocupantes de que ciertos ecosistemas clave podrían llegar a puntos de inflexión o desencadenantes (tipping points).

Cuatro zonas críticas

Si tal posibilidad ocurre, las consecuencias podrían ser catastróficas, ya que de traspasar estos límites se encadenaría un rápido proceso de cambios irreversibles que acelerarán mucho más el cambio climático.  Los eventuales puntos de inflexión más críticos identificados por el IPCC se ubican en cuatro zonas, que son: la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico Norte (AMOC por sus siglas en inglés); el Ártico; los arrecifes de coral y la Amazonía.

La AMOC se refiere a la corriente del Golfo, que lleva aguas tibias del Caribe al Noroeste de Europa, haciendo que su clima sea más templado que el clima continental a la misma latitud, la cual en ciertas épocas ha dado signos de estancarse, debido a la afluencia de aguas frías por el deshielo en Groenlandia; se teme que podría llegar a paralizarse completamente, lo que redundaría en inviernos mucho más fríos en Europa y en el este de EE.UU.

El Ártico es uno de los casos más claros: ya se ha calentado mucho más que las demás regiones del planeta, con efectos devastadores para la flora y fauna, y para los medios de subsistencia de los pueblos nativos de la zona; es más, al descongelarse el suelo árctico, se liberarán grandes cantidades adicionales de gases de efecto invernadero en la atmósfera, con lo cual se intensificará el ritmo del cambio climático en todo el mundo.

Los arrecifes de coral, que albergan hasta un 25% de la vida marina, a pesar de constituir menos del 1% de la superficie de la Tierra, se están muriendo o “blanqueando” aceleradamente en todo el mundo.  Algunos estimados señalan que un 50% de los arrecifes han perecido en solo 30 años y que, a ese ritmo, podrían desaparecer todos hacia 2050, con una gran pérdida de biodiversidad y del sustento alimenticio de unas 850 millones de personas(3).  El Caribe es una de las zonas más vulnerables.

La cuarta región en peligro de llegar a un punto de inflexión es la Amazonia, lo que implicaría una enorme pérdida de biodiversidad y un impacto en cadena en el proceso de calentamiento global.

Estos datos indican que sería irresponsable que los acuerdos de la COP21 en Paris se basen simplemente en estimados del ritmo actual de calentamiento y contemplen medidas políticas postergadas para el próximo decenio.  De hecho, con el trasfondo de negociaciones marcadas por la presión de lobbies financieros y de grandes transnacionales del sector minero y energía fósil, agronegocio, etc., el asunto es que prácticamente ha quedado al margen la cuestión central: el análisis de las causas del problema ambiental, que conlleva al debate sobre el modelo de desarrollo.

La resonancia de Laudato Si’

En este contexto, el Papa Francisco publicó en junio su carta encíclica Laudato Si’: Sobre el cuidado de la Casa Común(4), convocando a una conversión ecológica integral, cuyos señalamientos han contribuido para que se amplíe y profundice la reflexión y el debate sobre esta temática compleja, asumiendo el doble desafío de justicia climática y justicia social.  Y es así que ha pasado a ser un referente mundial, con una postura ética cuyo impacto va mucho más allá de la Iglesia y sus fieles.

Laudato Si’ enuncia virtudes y principios éticos que pueden servir de referencia a las negociaciones sobre políticas frente al cambio climático; a la vez que formula recomendaciones prácticas.  Es más, para Fritjof Capra(5) esta encíclica expresa una visión sistémica de la vida, que implica integrar las dimensiones biológica, cognitiva, social y ecológica.  Por lo mismo, promueve la necesidad de una nueva forma de pensar, que reconozca las interconexiones, o lo que Francisco llama una “ecología integral” y multidisciplinaria.

Este enfoque llama, entre otros aspectos, a redefinir el concepto del progreso y a buscar un consenso global, dejando de lado las posturas que colocan los intereses nacionales por encima del bien común global (Art 169).  Critica la debilidad de las respuestas políticas internacionales, hecho que atribuye a que la política está subordinada a la tecnología y a las finanzas y a que priman intereses especiales y económicos particulares (Art 54).  Como también, a la miopía política, que se preocupa solo de resultados inmediatos y cálculos electorales (Art 178).  Por lo mismo, aboga por poner mayor poder en manos de la ciudadanía: “Si los ciudadanos no controlan al poder político –nacional, regional y municipal–, tampoco es posible un control de los daños ambientales” (art 179).

Como para dar mayor fuerza al llamado de Laudato Si’, éste fue el eje de las intervenciones de Francisco en el curso de los periplos en julio (por Ecuador, Bolivia y Paraguay) y en septiembre (por Cuba y EE.UU.), que contempló desde espacios con los organizaciones populares hasta su presencia en la Asamblea General de la ONU, pasando por instancias oficiales nacionales, como el congreso estadounidense.

Tres grandes tareas

En tierras suramericanas, el mensaje más contundente Francisco lo expresó en el Encuentro Mundial de los Movimientos Sociales que tuvo lugar en Santa Cruz, Bolivia, el 9 de julio 2015(6), donde expresó: “Empecemos reconociendo que necesitamos un cambio… [en referencia a los] “problemas comunes a toda la humanidadProblemas que tienen una matriz global y que hoy ningún Estado puede resolver por sí mismo.  Este sistema ya no se aguanta… Y tampoco lo aguanta la Tierra”.

La globalización de la esperanza, que nace de los Pueblos y crece entre los pobres, debe sustituir esta globalización de la exclusión y la indiferencia. Se está castigando a la tierra, a los pueblos y las personas de un modo casi salvaje… Cuando el capital se convierte en ídolo y dirige las opciones de los seres humanos, cuando la avidez por el dinero tutela todo el sistema socioeconómico, arruina la sociedad, condena al hombre, lo convierte en esclavo, destruye la fraternidad interhumana, enfrenta pueblo contra pueblo y, como vemos, incluso pone en riesgo esta nuestra casa común”, acotó.

Tras puntualizar: “no esperen de este Papa una receta”, propuso, sin embargo, tres grandes tareas: la primera, “poner la economía al servicio de los Pueblos”; la segunda, “unir nuestros Pueblos en el camino de la paz y la justicia… Y la tercera tarea, tal vez la más importante que debemos asumir hoy, es defender la Madre TierraNo se puede permitir que ciertos intereses –que son globales pero no universales– se impongan, sometan a los Estados y organismos internacionales, y continúen destruyendo la creación”.

“Los Pueblos y sus movimientos están llamados a clamar, a movilizarse, a exigir –pacífica pero tenazmente– la adopción urgente de medidas apropiadas. Yo les pido, en nombre de Dios, que defiendan a la Madre Tierra... el futuro de la humanidad no está únicamente en manos de los grandes dirigentes, las grandes potencias y las élites. Está fundamentalmente en manos de los Pueblos; en su capacidad de organizar y también en sus manos que riegan con humildad y convicción este proceso de cambio”, recalcó al final de su discurso.

Reclamo a los gobernantes

“Hoy, más que cualquier otro líder, el Papa vincula firmemente los temas del mundo natural con aquellos del mundo social. Y lo hace con ‘autoridad’…  Es así que millones de personas ‘se conectan’ con él y confían en él”,(7) sostiene el Cardenal Peter Turkson, presidente del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz, cercano colaborador de Francisco.

En su comparecencia ante la Asamblea General de Naciones Unidas, el Obispo de Roma manifestó: “Ante todo, hay que afirmar que existe un verdadero ‘derecho del ambiente’ por un doble motivo. Primero, porque los seres humanos somos parte del ambiente. Vivimos en comunión con él, porque el mismo ambiente comporta límites éticos que la acción humana debe reconocer y respetar. El hombre, aun cuando está dotado de ‘capacidades inéditas’ que ‘muestran una singularidad que trasciende el ámbito físico y biológico’ (Laudato si’, 81), es al mismo tiempo una porción de ese ambiente. Tiene un cuerpo formado por elementos físicos, químicos y biológicos, y solo puede sobrevivir y desarrollarse si el ambiente ecológico le es favorable. Cualquier daño al ambiente, por tanto, es un daño a la humanidad”.

“El mundo reclama de todos los gobernantes una voluntad efectiva, práctica, constante, de pasos concretos y medidas inmediatas, para preservar y mejorar el ambiente natural y vencer cuanto antes el fenómeno de la exclusión social y económica”, dijo, para luego poner el dedo en la llaga: “La crisis ecológica, junto con la destrucción de buena parte de la biodiversidad, puede poner en peligro la existencia misma de la especie humana. Las nefastas consecuencias de un irresponsable desgobierno de la economía mundial, guiado solo por la ambición de lucro y de poder, deben ser un llamado a una severa reflexión sobre el hombre…”.

Con relación a la COP21, Turkson señala que Laudato Sí, entre los posibles aportes, podría dar un empujón a los negociadores y representantes para que concedan mayor importancia a las necesidades reales de las mayorías en cada país, y contribuir para que las conversaciones y resoluciones reflejen “el vínculo moral indisoluble” entre el mundo natural y el social.  Además, podría ser un factor de convencimiento entre los decisores que el mundo está listo para la acción real; y una voz de aliento y orientación para las acciones de los actores sociales que se movilicen en torno a la COP21.

En fin, se espera que de esta manera contribuya a reducir el riesgo de una falta de acuerdos en Paris, como sucedió en Copenhague hace seis años; o el riesgo aún mayor de que, como en Rio 1992, se logren buenos acuerdos, pero que luego la mayor parte no se implemente.

Defender la Amazonía

La Amazonía es uno de los tres grandes lugares del mundo con reservas forestales importantes reguladoras de los ecosistemas regionales.  Las otras dos se encuentran en Asia del Sur-Este (Malasia e Indonesia, que han destruido más de 80 % de sus selvas originarias por la plantación de palma africana y de eucaliptos) y en el Congo (donde se ha reanudado la explotación de madera y la extracción minera).  La selva amazónica, indica François Houtart(8), almacena un total de 109.660 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2)(9), es decir el 50% del CO2 en los bosques tropicales del planeta(10).  Con una extensión de 4 millones de km2, en 9 países, en esta región habitan unas 33 millones de personas y entre ellas, 400 pueblos indígenas.

Apoyándose en el estudio de Antonio Donato Nobre (O Futuro Climático da Amazônia – Relatorio de Avaliação científica),Houtart señala: “La historia geológica de la Amazonia es muy anciana.  Se tomaron decenas de millones de años para construir la base de la biodiversidad de la selva, que estableció esta última como ‘máquina de regulación ambiental’ de alta complejidad. Se trata de ‘un océano verde’ en relación con el océano gaseoso de la atmosfera (agua, gases, energía) y con el océano azul de los mares”.

Las principales funciones son cinco –acota-. Primero, la selva mantiene la humedad del aire, permitiendo lluvias en lugares lejos de los océanos, gracias a la transpiración de los árboles. En segundo lugar, las lluvias abundantes ayudan a conservar un aire limpio. Tercero, se conserva un ciclo hidrológico benéfico aún en circunstancias adversas, porque la selva aspira el aire húmido de los océanos hacia dentro, manteniendo lluvias en cualquier circunstancia. La cuarta función es la exportación del agua por los ríos en grandes distancias, impidiendo la desertificación, especialmente al este de la cordillera. Finalmente, ella evita fenómenos climáticos extremos gracias a la densidad forestal, que impiden tempestades alimentadas por el vapor de agua. Por eso se debe defender esta riqueza natural excepcional”.

Como anotamos, según el informe 2014 del IPCC, la Amazonía se encuentra entre las cuatro regiones en peligro de llegar a un punto de inflexión.  Si bien las evidencias no están plenamente claras, de continuarse la actual tendencia de sequías anuales cada vez más largas en esa zona, no se excluye una gran disminución de la zona amazónica en este siglo, dependiendo del grado de aumento de la temperatura promedio mundial.

-Osvaldo León y Sally Burch: periodistas de ALAI.

* Artículo introductorio de la edición 508 (octubre 2015) de la revista América Latina en Movimiento de ALAI que, bajo el título “Cambio climático y Amazonia”, aborda justamente el cambio climático desde la realidad amazónica, principalmente con aportes de integrantes de la Red Eclesial Pan-Amazónica (REPAM).


NOTAS:

1) Ver: “Alerta sobre la negociación de cambio climático”, 14/10/2015 http://www.alainet.org/es/articulo/172995.  El documento en cuestión (en inglés):  https://unfccc.int/2860.php
3) Ver: Welcome to a new planet, Michael Klare http://www.alainet.org/en/articulo/173001
5) Laudato Si’ — La Ética Ecológica y el Pensamiento Sistémico del Papa Francisco, Fritjof Caprahttp://www.alainet.org/es/articulo/172990
6) Discurso del Papa Francisco en el II EMMP http://www.alainet.org/es/articulo/170996
7) Our Common Home: an Ethical Summons to Tackle Climate Change, Cardenal Peter K.A. Turkson.  Discurso en Boston College el 28 de septiembre 2015. (Traducción libre).
8) Cambio climático y la Amazonia: un grito de alarma.  http://www.alainet.org/es/active/79760#sthash.LZbM6ove.dpuf
9) Red Amazónica de Información Socio-ambiental Georreferenciada (RAISG), 2014.
10) Andrés Jaramillo, El Comercio, 05.12.14.


URL de este artículo:  http://www.alainet.org/es/articulo/173152

segunda-feira, 19 de outubro de 2015

Leonardo Boff lança o livro Ecologia, Ciência e Espiritualidade no Sempre um Papo

O escritor, teólogo e filósofo, Leonardo Boff, participa do Sempre Um Papo neste mês de outubro. Ele fará o lançamento e o debate do seu livro “Ecologia, Ciência e Espiritualidade”(Ed. Mar de Ideias). A obra propõe uma análise dos três temas, a partir de um conjunto de reflexões feitas pelo autor nos últimos anos em artigos, conferências e participações em congressos no Brasil e no exterior, e que foram utilizadas pelo Papa Francisco como referência para o desenvolvimento da nova encíclica. O evento ocorre no dia 27 de outubro, terça-feira, às 19h30, no auditório da CEMIG, em Belo Horizonte. A entrada é gratuita.

Em “Ecologia, Ciência, Espiritualidade” o tema ecologia ocupa um lugar central, objeto de continuada visitação ao redor deste tema, no qual se articulam os principais problemas da humanidade em fase planetária. A parte dedicada à ciência recolhe discussões surgidas do diálogo com a nova cosmologia em relação com a ecologia e com a teologia. A parte da espiritualidade procura enfatizar a necessidade de uma visão diferente do mundo que abre a mente para a gravidade dos problemas atuais e alimenta a fantasia criadora para soluções que nos podem salvar.

LEONARDO BOFF, doutor em teologia e filosofia no Brasil e na Alemanha, foi durante mais de 20 anos professor do Instituto Teológico Franciscano de Petrópolis. É autor de mais de 70 livros, entre os quais: “Homem: Satã ou Anjo Bom?”, “Brasa Sob Cinzas”; “O Rosto Materno de Deus” e “Igreja: Carisma e Poder”. Participa da Comissão Internacional da Carta da Terra. Em 2001, por seu compromisso com a justiça dos pobres e com a ecologia, foi agraciado com o Prêmio Nobel Alternativo da Paz.
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Sempre Um Papo

Criado pelo gestor cultural Afonso Borges, há 29 anos, o "Sempre Um Papo – Literatura em Todos os Sentidos” promove a difusão do livro e seu autor através de lançamentos de livros antecedidos por debates informais. Já atuou em mais de 30 cidades brasileiras, tendo realizado mais de 5.000 eventos com um público presente estimado em 1,6 milhão de pessoas. O encontro presencial converge para a televisão, sendo exibido, aos sábados e domingos, na TV Câmara. Desdobra-se para a série de DVDs educativos “Cultura Para a Educação”, em sua sexta edição, distribuído para mais de 6.000 escolas brasileiras, gratuitamente. E no site www.sempreumpapo.com.br, estão disponíveis mais de 300 programas com escritores, além de diversos seminários. Com o programa “Ler Convivendo”, em vigor há 8 anos, adota bibliotecas comunitárias em Minas Gerais ao promover 3 atividades: doação de livros, palestras com escritores e capacitação de voluntários. Há dois anos Afonso Borges conduz, na Rádio CBN Belo Horizonte, o boletim “Mondolivro – o blog sonoro da literatura”.

Serviço:
Sempre Um Papo com Leonardo Boff
Data:  27 de outubro, terça-feira, às 19h30. Entrada gratuita.
Local: Auditório da CEMIG –Rua Barbacena, 1200, – Bairro Santo Agostinho – Belo Horizonte



terça-feira, 13 de outubro de 2015

Declaración de la Conferencia Mundial de los Pueblos Sobre Cambio Climático y Defensa de la Vida Tiquipaya – Bolivia


Minga Informativa de Movimientos Sociales
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Declaración de la Conferencia Mundial de los Pueblos Sobre Cambio Climático y Defensa de la Vida
Tiquipaya – Bolivia

CMPCCDV

Los pueblos del mundo reunidos en Tiquipaya, Bolivia del 10 al 12 de octubre de 2015, hemos trabajado en una propuesta consensuada para ser presentada a la comunidad internacional y a los gobiernos del mundo para preservar la vida y contra el cambio climático; como una respuesta urgente a un fallido sistema capitalista y modelo civilizatorio que son la causa estructural de la crisis climática en el mundo.

Esta declaración reúne nuestro pensamiento y sentimiento, y es nuestra propuesta para las negociaciones internacionales de las Conferencias de Partes de Naciones Unidas sobre cambio climático, medio ambiente, desarrollo sostenible y otros escenarios relevantes, así como para la agenda permanente de los pueblos para la defensa de la vida.

La transición hacia el modelo de civilización del Vivir Bien

El mundo está siendo azotado por una múltiple crisis global que se manifiesta en una crisis climática, financiera, alimentaria, energética, institucional, cultural, ética y espiritual y en un estado de guerra permanente. Esto nos señala que estamos viviendo una crisis integral del capitalismo y de un modelo de sociedad. Para sobrevivir, la humanidad tiene que liberarse del capitalismo porque conduce a la humanidad hacia un horizonte de destrucción que sentencia a muerte a la naturaleza y a la vida misma.

El modelo civilizatorio occidental articulado al sistema mundial capitalista ha sido expandido por las potencias imperiales y los países del Norte con crímenes de lesa humanidad, saqueos y sometimiento de nuestros pueblos; las guerras han sido el instrumento de sometimiento y dominación que ha utilizado el imperialismo para imponer su voluntad política y económica. Las guerras también han sido empleadas por las corporaciones transnacionales para arrebatarles el mar a los pueblos atentando contra su derecho al mar.

El colonialismo de las potencias del Norte ha ejercido opresión y dominación sobre la humanidad, haciendo que los pueblos pierdan su identidad y reproduzcan modelos ajenos, donde la naturaleza y el mismo ser humano son un capital a ser explotado. El orden colonial ha pretendido imponer una homogeneización económica, social, cultural y política a todos los países del Sur. Actualmente las potencias imperiales siguen violando de forma permanente la soberanía de los Estados, usando bombardeos, invasiones, guerras internas, espionaje y desestabilización de gobiernos democráticos para someter a los gobiernos y pueblos del mundo.

No es solamente el modelo armamentista y de la guerra el que destruye la vida en el planeta, también son los modelos económicos y la arquitectura financiera internacional los que estrangulan las economías de los países que intentan ser soberanos y dignos. Por esto, la reestructuración de la gobernanza de las instituciones financieras multilaterales debe ser un proceso transparente, consultivo e incluyente que permita llevar adelante un proceso de reforma del sistema financiero y monetario internacional.

Tenemos que poner en marcha un nuevo modelo civilizatorio que valore la cultura de la vida y la cultura de la paz, que es el Vivir Bien. El mundo precisa transitar hacia la visión holística del Vivir Bien, profundizando la complementariedad entre los derechos de los pueblos y los derechos de la Madre Tierra, que implica construir una relación de equilibrio entre los seres humanos con la naturaleza para restablecer la armonía con la Madre Tierra. El Vivir Bien en armonía con la Madre Tierra es el nuevo modelo de civilización para preservar la comunidad de vida, donde la Madre Tierra es un ser vivo sagrado y no un objeto para la explotación de los seres humanos.

Hoy, los pueblos del mundo nos sublevamos contra un sistema capitalista que promueve los negocios ambientales, la mercantilización y la privatización de las funciones ambientales de la naturaleza, que son y deben seguir siendo un bien común de los pueblos. Nos sublevamos contra el capitalismo que es la causa estructural del cambio climático y que pretende someter los ciclos vitales de la Madre Tierra a las reglas del mercado bajo el dominio de la tecnología capitalista.

La ciencia, los conocimientos y la tecnología deben ser instrumentos que promuevan la paz, la no violencia, la armonía, la vida plena y el vivir bien; deben estar orientadas a erradicar el desequilibrio del ser humano consigo mismo y con la Madre Tierra.

La lucha de los pueblos en este siglo es la lucha por la defensa de los bienes comunes y el patrimonio común. En el capitalismo los bienes comunes se privatizan, son saqueados y explotados para el beneficio de unas pocas personas, empresas y transnacionales. La armonía global de la Madre Tierra constituye la base de nuestro patrimonio común y el espacio atmosférico se ha convertido en el patrimonio común más importante de la sociedad actual.

La colonización atmosférica con la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, producto de la excesiva e irracional industrialización de los países desarrollados, ha quebrado el equilibrio en la Madre Tierra. Si la temperatura se incrementa más allá de los 1,5 grados centígrados estaremos viviendo una catástrofe planetaria. Ante la impunidad de los delitos de los países contra la Madre Tierra, es una necesidad inmediata contar con un sistema jurídico internacional que castigue a los países que no cumplen con sus compromisos internacionales de proteger la integridad de la Madre Tierra.

El capitalismo ha contraído múltiples deudas con la humanidad y con la Madre Tierra, como ser la deuda climática, deuda social y deuda ecológica. Los países capitalistas y desarrollados han profundizado la brecha entre ricos y pobres que existen en el mundo, han impulsado la expropiación y la usurpación de recursos naturales de los pueblos y países del Sur, han acumulado la riqueza, en detrimento del bienestar de nuestros pueblos, deteriorando su riqueza espiritual y moral.

En el mundo se está perdiendo la vida en comunidad y la vida en familia. Pocos pueblos son los que practican la solidaridad y la complementariedad entre las personas y de ellas con la naturaleza. Las religiones y espiritualidades del mundo son el resguardo moral de la sociedad en la construcción de una cultura de paz y cultura de vida, de diálogo a la solución de la crisis climática y a la crisis social que destruye la vida y nuestros valores comunitarios, y crea desequilibrios y conflictos en las sociedades, empobreciendo a las personas, sobre todo a las más vulnerables, niñas, niños, adolescentes, y víctimas de las guerras, de la trata y tráfico y de la discriminación.

Por culpa del capitalismo no sólo la Madre Tierra está enferma sino también la humanidad. La humanidad no debe vivir sin valores y sin principios éticos. La humanidad no puede vivir soportando la imposición de un solo modelo económico, político, social y cultural. La humanidad no debe vivir separada en clases, dividida por élites políticas y bajo religiones y creencias impuestas a la fuerza, bajo visiones que separan a los seres humanos de la naturaleza y rompen el equilibrio entre los seres vivos. Tenemos que sanar a la humanidad para salvar a la Madre Tierra.

En un escenario donde nuestra Madre Tierra se encuentra más herida y el futuro de la humanidad se ve en mayor peligro, los pueblos del mundo debemos seguir dialogando y defendiendo la vida.

Evaluación de la Primera Conferencia de los Pueblos sobre Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra

Cinco años después, desde Tiquipaya 2010, los pueblos del mundo nos reencontramos en el mismo lugar y con el mismo espíritu revolucionario para revisar nuestros logros y avances, para nuevamente elevar nuestras voces al mundo con el afán de resolver las crisis múltiples que vivimos, especialmente la crisis climática.


Logros alcanzados de la agenda de Tiquipaya 2010

1. La fortaleza del G77+China ha sido la expresión más importante en nuestra historia, que ha logrado interpelar y desafiar el poder imperialista. La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) es el resultado de muchos años de lucha de poderes entre el pueblo y los intereses económicos y políticos de las clases dominantes de los países desarrollados.

2. El reconocimiento mundial de la visión del Vivir Bien en armonía con la Madre Tierra en diferentes escenarios de Naciones Unidas. En la Conferencia de Desarrollo Sostenible de Rio+20 “El futuro que queremos” de 2012 se han reconocido los diferentes enfoques y visiones para alcanzar el desarrollo sostenible y los derechos de la naturaleza.

3. La declaración del 22 de Abril como el Día Internacional de la Madre Tierra por parte de la Asamblea General de Naciones Unidas.

4. El reconocimiento en la Plataforma de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES) del Vivir Bien en armonía con la Madre Tierra y del diálogo inter-científico entre ciencias occidentales y ciencias de los pueblos indígenas.

La aprobación de la Resolución 64/292 de 2010 de la Asamblea General de Naciones Unidas en la que explícitamente se reconoce el derecho humano al agua y saneamiento.

6. En la Convención de Diversidad Biológica se ha aprobado el reconocimiento del esfuerzo de las acciones colectivas, con enfoques no basados en el mercado, en el marco de la movilización de recursos financieros.

7. En la CMNUCC no se han aprobado nuevos mecanismos de mercado y se ha constituido un grupo de trabajo que trata sobre diversos enfoques, mecanismos y soluciones NO basados en el mercado, como fruto del pedido de los pueblos.

8. Se ha aprobado un Mecanismo Conjunto de Mitigación y Adaptación para el manejo integral y sustentable de los bosques, aprobado después de cinco años de negociaciones como enfoque alternativo al pago por resultados de REDD+.

9. Exigimos que la Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas sea plenamente reconocida, implementada e integrada en las negociaciones sobre cambio climático.

10. Considerando que las medidas de adaptación pueden ser insuficientes, en el Acuerdo de los Pueblos reconocimos la necesidad de contar con un mecanismo para el resarcimiento por daños y las pérdidas ocasionadas por eventos climáticos extremos. Esta demanda de los pueblos logró introducirse en las negociaciones internacionales y plasmarse en el Mecanismo Internacional de Daños y Pérdidas, aprobado en el 19º período de sesiones de la COP en la CMNUCC.

11. Se ha propuesto y se ha iniciado el diálogo dentro de la CMNUCC el “Índice de Justicia Climática” de distribución de las emisiones globales entre todos los países para no incrementar la temperatura más allá de los 1.5 grados centígrados.

12. En 2010, llamamos a la construcción de un Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra. A partir de Tiquipaya los pueblos han podido compartir visiones de mundo en un proceso democrático que se ve cada vez más fortalecido y confluido en una lucha conjunta en contra del capitalismo y los intereses corporativos que intentan plasmarse en las negociaciones sobre cambio climático.

13. Como movimientos de los pueblos del mundo hemos venido marcando nuestra presencia en los diferentes espacios de negociación oficiales y no oficiales haciendo visible las falsas soluciones que las grandes corporaciones y Estados han venido impulsando, siguiendo la agenda del Capitalismo.

14. Estados, movimientos sociales y otras organizaciones de la sociedad civil han abierto el debate y demandado la necesaria y profunda reforma de la Organización de Naciones Unidas.

Temas pendientes de la agenda de Tiquipaya 2010

También es importante hacer notar que existen desafíos pendientes que nos habíamos propuesto en 2010, estos deben ser reafirmados y alcanzados. Estos desafíos son los siguientes:

1. El reconocimiento de Derechos de la Madre Tierra a nivel internacional a partir de una Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra, a pesar de que a nivel nacional, algunos Estados ya han comenzado a reconocer estos derechos.

2. Que los países desarrollados se comprometan con metas cuantificadas de reducción de emisiones de manera ambiciosa, basado en sus responsabilidades diferenciadas.

3. Que los países desarrollados honren el artículo 4.7 de la CMNUCC sobre su deuda climática. Cumpliendo compromisos en términos de financiamiento y transferencia de tecnologías útiles, limpias y socialmente adecuadas, poniendo en marcha del Fondo Verde para el Clima y su capitalización de fuente pública a fin de atender las necesidades de nuestros Pueblos.

4. Que se efectivice la construcción de un Tribunal Internacional de Justicia Climática.

5. Que se cree un mecanismo multilateral y multidisciplinario para el control participativo, la gestión y la evaluación continua de la transferencia e intercambio de tecnologías para que la tecnología y el conocimiento sea universal y por ningún motivo sea objeto de propiedad privada y de utilización privativa.

Acciones para defender la vida y contra el cambio climático

Los pueblos rebeldes del mundo con un espíritu profundamente revolucionario, planteamos a la Madre Tierra, a nuestras hermanas y hermanos del mundo entero y a todos los seres vivos criados por la Madre tierra, las siguientes acciones en defensa por la vida y contra el cambio climático. [sigue ...]

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Minga Informativa de Movimientos Sociales
http://movimientos.org/