quarta-feira, 30 de dezembro de 2015

¿Que resultados tuvo la COP21?


Artículo 2

El objetivo principal de los acuerdos de París es ” mantener la temperatura mundial media por debajo de los 2 ° C por encima de los niveles pre-industriales” (unión), los países además acordaron “aumentar los esfuerzos para limitar el aumento de temperatura a 1,5 ° C por encima de niveles pre- industriales, reconociendo que esto reduciría significativamente los riesgos y los impactos del cambio climático “.

Meta 13

El acuerdo también incluye compromisos para reducir emisiones y establecer el objetivo a largo plazo para terminar con los combustibles fósiles (aunque no hay un calendario claro). Por otra parte, el Acuerdo crea un Mecanismo de revision a 5 años para que los países reconozcan el cumplimiento de sus objetivos en la reducción de emisiones y apartir de eso establezcan nuevos planes más ambiciosos. Sin embargo, no existe un mecanismo de rendición de cuentas en el caso de que los países fracasen en el cumplimiento de estos acuerdos. La lucha contra el cambio climático y sus impactos, tiene importantes vínculos con la igualdad de género y los derechos humanos, esto está incluido en los ODS.

Desafortunadamente, a pesar de los grandes esfuerzos de las defensoras de los Derechos de las mujeres, las referencias a la mujer y Derechos Humanos fueron trasladados a las partes no relevantes en el borrador final del Acuerdo de París. Las pocas referencias a género son los siguientes: “Las partes deberían al tomar acción en la adopción de medidas para abordar el cambio climático, respetar, promover y considerar sus obligaciones en materia de derechos humanos…, así como la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres”

Artículo 7

 “Las partes reconocen que las medidas de adaptación deberían seguir un enfoque participativo y plenamente transparente con perspectiva de género impulsado por los países, teniendo en cuenta grupos vulnerables, comunidades y ecosistemas,”

Artículo 11

 “La creación de capacidades… debe de ser un proceso eficaz, iterativo y participativo, transversal y con perspectiva de género”


Artículo 15

 Respecto al balance de género el Comité estableció que se facilite su práctica y promoción en conformidad con el documento adoptado

Daptnhe Cuevas http://igualdadyjusticiasocioambiental.org/que-resultados-tuvo-la-cop21/

terça-feira, 22 de dezembro de 2015

Comunicado internacional en solidaridad con las personas afectadas por el desastre minero en Minas Gerais, Brasil


Comunicado internacional en solidaridad con las personas afectadas por el desastre minero en Minas Gerais, Brasil


22 de diciembre 2015- Los organismos firmantes expresamos a través de esta carta nuestra profunda indignación y nuestra solidaridad con las personas afectadas por el crimen socio-ambiental ocurrido el 5 de noviembre 2015, en el Estado de Minas Gerais, en Brasil. Esta tragedia fue provocada por la ruptura de una represa de relaves mineros administrada por la empresa minera Samarco, propiedad de la empresa brasileña Vale y de la anglo-australiana BHP Billiton.

Este accidente, uno de los más grandes desastres ambientales del país, es responsable de la muerte de incontables seres vivos, incluyendo varias vidas humanas. Los impactos socio-ambientales se siguen sintiendo y la amplitud aún desconocida de esta catástrofe, ha modificado completamente el ecosistema local, destruyendo las vidas que dependían del Rio Doce y sus alrededores.

Expresamos nuestra indignación por la muerte y la desaparición de numerosas personas, incluyendo niños, y por los impactos sociales y ambientales que afectan a una gran parte de la población. Si bien las indemnidades son necesarias, los daños ocasionados serán irreparables y dejarán profundas consecuencias para las futuras generaciones.
Sabemos de igual manera que esta tragedia no fue un simple accidente, sino el resultado de un modelo de desarrollo basado en la lógica del capitalismo extractivista que impera tanto en América Latina como en otras partes del mundo. Enmarcada en este modelo, la industria minera es a menudo la causa de graves violaciones a los derechos humanos y de daños irreversibles al medio ambiente. Lo que sucedió en Minas Gerais es entonces el resultado de un modo de explotación minera que produce riqueza para algúnxs y que afecta la vida de miles de personas por los impactos socioambientales que causan sus actividades.

Compartimos la opinión según la cual la responsabilidad de esta tragedia tiene que ser atribuida a la empresa Samarco, controlada por las empresas Vale y BHP Billiton. Además, comprendemos que el modelo de desarrollo adoptado por el gobierno federal brasileño y el gobierno del Estado de Minas Gerais contribuyó ampliamente a esta catástrofe. Estos factores, combinados a la ausencia de políticas de consulta (libre, previa e informada) para las poblaciones afectadas por los grandes proyectos, a los procesos poco eficientes de estudio de impactos socioambientales, de concesión de permisos ambientales y de inspección de estos proyectos contribuyen de manera significativa a este desastre.

Las empresas implicadas tienen que ser juzgadas y responsabilizadas por el sistema judicial brasileño y tienen que ser vinculadas por el poder público a contribuir a planes de acción de urgencia a largo plazo y a la indemnización de las víctimas. Es también urgente que el gobierno federal y el gobierno del Estado de Minas Gerais tomen posición y respondan a las necesidades reales de las personas afectadas y no a los intereses de las empresas implicadas, subsidiarias de las campañas de varios partidos del espectro político brasileño.
Por lo tanto, apoyamos y reiteramos las exigencias formuladas por el Movimento dos Atingidos por Barragens (MAB), exigiendo:
1.      Un plan de indemnización de las comunidades y de las familias desplazadas incluyendo:
Un plan de urgencia, un plan de compensación y de reparación, la participación de la población en la realización del censo de las familias afectadas, la plena participación de las familias y de las colectividades durante todo el procedimiento.
2.      Un plan de restablecimiento para el valle del Río Doce incluyendo:
Un plan de urgencia, un diagnóstico establecido con amplia participación, incluyendo a los numerosos movimientos y las organizaciones de la sociedad civil y el Estado
3.      El establecimiento de una mesa de negociación, incluyendo la plena participación del Movimiento de las personas afectadas por las represas-MAB y la diócesis de Mariana
4.      La definición de mecanismos y recursos de comunicación y  trasmisión de la información, que garantice la participación y la organización de las personas afectadas y de los equipos técnicos necesarios, coordinados por las personas afectadas.
5.      La ejecución de un plan de acción inmediata para evitar el rompimiento de las otras represas en situación de riesgo en Minas Gerais, como la represa  de Germano.

Exigimos que los dirigentes de las compañías Vale y BHP Billiton sean responsabilizados por las consecuencias de la tragedia que afecta a la región del Río Doce. Finalmente, unimos nuestras voces para que Brasil vuelva a pensar en el modelo de desarrollo que adoptó y que estimule la búsqueda de otras formas de desarrollo que puedan promover los derechos sociales y ambientales.

¡Solidaridad con las personas afectadas por la ruptura de la represa Fundao!
¡Solidaridad con el Movimiento de personas afectadas por las represas de Brasil-MAB!

Firmantes:
·         Alerte Pétrole Rive-Sud, Canada
·         Asociación de Desarrollo Económico Social Santa Marta ADES, El Salvador
  • Atlantic  Regional Solidarity Network, Canada
·         Bios Iguana, Colima, México
·         Cafe Rebelde Collective, Canada
·         CANADA-PHILIPPINES SOLIDARITY FOR HUMAN RIGHTS (CPSHR) 
·         Censat Agua Viva - Amigos de la Tierra, Colombia
·         Colectivo Aldeah, Perú
·         Cercle des Premières Nations de l’Université du Québec à Montréal, Canada
·         Comité por los derechos humanos en América latina (CDHAL), Canada
·         Common Frontiers, Canada
·         Conseil central Montréal métropolitain-CSN, Canada
·         Conseil des Canadiens, chapitre de Montréal, Canada
·         Consejo Indigena Popular de Oaxaca-Ricardo Flores Magon, Mexico
·         Consejo Tiyat Tlalli, Mexico
·         Développement et Paix, Canada
·         Groupe de recherche d'intérêt public à l'Université du Québec à Montréal (GRIP-UQAM), Canada
·         Emerson Xavier da Silva
·         Fondation du Mont Saint-Bruno, Canada
·         Isabel OrellanaDirectrice, Maîtrise en sciences de l'environnement, Université du Québec à Montréal, Canada
·         LIDECS A.C., México
·         Mining Justice Action Committee, Victoria, B.C., Canada
·         Mining Justice Alliance, Canada
·         Mining Watch, Canada
·         Movimiento Mesoamericano contra el Modelo extractivo Minero-M4
·         Mur de femmes contre les oléoducs et les sables bitumineux, Canada
·         Organisme environnemental CIEL ET TERRE, Canada
·         Otros Mundos A.C., México
·         Procesos Integrales para la Autogestión de los Pueblos, México
·         Red de Acción por los Derechos Ambientales (RADA), Chile
·         Red Mexicana de Afectados por la minería-REMA, México
·         Regroupement des citoyens pour la sauvegarde de la forêt des hirondelles, Canada
·         Réseau québécois des groupes écologistes (RQGE), Canada
·         Réseau canadien sur la reddition de compte des entreprises (RCRCE), Canada
·         Rompiendo El Silencio, Maritimas-Guatemala
·         SalvAide, Canada


Para mayor información, contactar solidared@cdhal.org 

segunda-feira, 14 de dezembro de 2015

Acuerdo de Paris en cambio climático: aplausos errados


Gerardo Honty, Eduardo Gudynas

ALAI AMLATINA

En París se acaba de firmar un acuerdo sobre cambio climático que ha sido recibido con un júbilo y optimismo bastante exagerado.  Se tolera disimuladamente que siga aumentando la temperatura global, se repiten unos cuantos acuerdos que ya habían sido alcanzados en previas cumbres, y todo descansa en compromisos voluntarios de los países, sin obligaciones precisas.

Eso explica que muy distintos actores, desde los grandes exportadores de petróleo a las corporaciones globales, todos ellos, terminaran aplaudiendo el acuerdo parisino.  Si esos actores celebran el convenio, es que sin duda no se están poniendo límites a la civilización petrolera.

Tengamos muy presente que el Acuerdo de París es un instrumento dentro de la Convención Marco sobre Cambio Climático, que viene siendo objeto de negociaciones por más de veinte años, con muy pocos resultados concretos.  De hecho, desde que se firmó la Convención, en 1992, hasta ahora, las emisiones del mundo han crecido en un 50%, dejando en evidencia la falta de compromiso en esta materia.

Como los últimos encuentros fueron muy frustrantes, la principal preocupación de la presidencia del actual encuentro negociador (conocido como COP21), representada en el francés Laurient Fabius, era no repetir fracasos anteriores (en especial de Copenhague de 2009, que fue incapaz de acordar un texto).  En ese sentido el papel de Francia fue exitoso, explicando la satisfacción de algunos líderes gubernamentales.  Pero el precio de la eficacia política fue, como era esperable, un acuerdo de poca eficacia climática.

Bajo el Acuerdo de París, el aspecto clave de la reducción de las emisiones de gases invernadero, será fijado por cada país (las llamadas contribuciones nacionales).  Aunque deben ser informadas periódicamente, no serán obligatorias.  Esto hace que en realidad el texto aprobado sea muy débil en lo que hace a su potencial para evitar el cambio climático, ya que descansa en medidas voluntarias.  Recordemos que el objetivo de la Convención es estabilizar los gases de efecto invernadero en la atmósfera, y que según la comunidad científica, que asesora a la propia convención, no debería aumentar más de 1,5 º C.  Pero el acuerdo parisino nos conduce a un aumento de la temperatura global superior a los 3º C.

El acuerdo es lo suficientemente vago como para establecer que el mundo deberá alcanzar el pico de sus emisiones (el máximo antes de comenzar a descender) “tan pronto como sea posible” y alcanzar un balance entre las emisiones y remociones (cero neto) en la “segunda mitad de este siglo”.  ¿Qué quiere decir “tan pronto como sea posible”?  No es posible responder a eso, porque las metas quedaron bajo el manto de la vaguedad diplomática.

Sin embargo lo que dicen los científicos respaldados por la propia Convención (el Panel Intergubernamental de Cambio Climático), es que el pico de las emisiones debe alcanzarse antes de 2030 y las emisiones netas deben ser cero a más tardar en 2060.  Entonces el acuerdo es vinculante pero no del todo, ya que sus medidas más esenciales siguen siendo voluntarias.

Por si fuera poco, frente a algunos temas espinosos, el Acuerdo de París terminó repitiendo consensos aprobados en anteriores cumbres.  Por ejemplo, en la cuestión del financiamiento, sin duda uno los puntos clave para lograr los objetivos climáticos, sólo se pudo repetir el mismo compromiso que ya había alcanzado cinco años atrás en la COP 16 de México, a saber: 100 mil millones de dólares anuales a ser “movilizados” desde los países desarrollados hacia los países en desarrollo.  Otros temas de enorme relevancia están ausentes otra vez.  Por ejemplo, la problemática de los pueblos indígenas no es tratada adecuadamente.

El problema es que desde su creación la Convención no logra conciliar sus tres principales objetivos: reducir emisiones, hacerlo con equidad y no detener el crecimiento económico.  Lo que muestra la historia de las negociaciones es que las tres cosas a la vez no se pueden lograr.  Puede haber crecimiento económico y sostenibilidad ambiental, pero no será con equidad pues el planeta no alcanza para que seamos todos ricos.  Puede haber sostenibilidad ambiental y equidad, pero para eso debe detenerse el crecimiento y repartir mejor la riqueza actual.  Y finalmente puede haber crecimiento económico y equidad pero eso solo se logrará devastando el planeta.

Escuchando los aplausos


Cuando se observan las reacciones de distintos actores se hacen muy evidentes los alcances y los límites del Acuerdo de Paris.  Por ejemplo, los países que son grandes exportadores de petróleo, como Arabia Saudita, lo consideraron un gran paso, lo que indica que no ven que ese texto les impida seguir vendiendo crudo.  Y si ellos venden petróleo, quiere decir que en alguien lo va a quemar en algún sitio y las emisiones seguirán subiendo.  Distintos portavoces de los gobiernos de los países industrializados, incluyendo a EE.UU., lo celebraron y consideran que abre oportunidades para nuevos negocios.

China, que es el más grande emisor planetario, sigue con sus planes de aumentar todavía más sus emisiones, por lo menos al 2030, y no se ha quejado que en París le impusieran ninguna traba.  Es más, como buena parte del acuerdo descansa en las propuestas nacionales voluntarias, se terminarían aceptando planes que en realidad aumentan las emisiones de gases invernadero (como sería el caso de Bolivia según algunos cálculos).  

Los CEOs de grandes transnacionales “aplaudieron” el acuerdo parisino.  Por ejemplo, el presidente de Unilever, Paul Polman, afirmó que ese logro “liberaría billones de dólares y la inmensa creatividad e innovación del sector privado” para enfrentar el cambio climático.  Ese era el tono de muchos voceros empresariales, al entender que antes que un obstáculo para una civilización petrolizada, el Acuerdo de París no cambiaría las reglas del juego y para algunos se abrirían oportunidades de nuevos negocios.

También se entusiasmaron mucho las instituciones financieras internacionales.  El presidente del Banco Mundial, que fue informado de los acuerdos en París mientras jugaba al golf con el presidente Barack Obama, lanzó un tuiter diciendo que están listos para inmediatamente aportar dineros para el cambio climático.  Horas después, el presidente del BID, dijo que su banco también está disponible.

Por lo tanto, si todos celebran, gobiernos de cualquier signo político, grandes y pequeños contaminadores, empresarios y otros grupos de poder, si todos ellos se felicitan, ¿se puede creer que ese acuerdo en realidad esté poniendo un límite a la adicción petrolera?

Voces preocupadas


El mundo de la academia ya está comenzando a lanzar voces de alerta.  James Hansen, uno de los científicos pioneros en poner en evidencia el cambio climático, afirmó que las negociaciones en París eran un “fraude”, y que se necesitan “acciones” para cortar las emisiones de carbono al 2020, y no “solamente promesas”.  El fraude está, según Hansen, en sostener que se apunta a que la temperatura planetaria no sobrepase los 2º, pero se haga poco o nada cada cinco años.

Otros científicos que poco a poco están reaccionando ante el Acuerdo de París apuntan en el mismo sentido: el texto es vago al no especificar acciones concretas para las reducciones de gases emitidos, con indicadores y fechas precisas, y en menores plazos de tiempo.  Los gobiernos, en cambio, solo dicen que habrá una balance neutral pero en la segunda mitad del siglo.  Si eso ocurriera hacia el final del siglo XXI, las consecuencias serían catastróficas.

Muchas de las reacciones entusiastas son comprensibles.  Eran esperables desde los gobiernos, ya que no se podían permitir reconocer que otra vez fracasaron; es entendible que las grandes corporaciones festejen ya que el acuerdo les deja muchas opciones, a unas para seguir dentro de los negocios que contribuyen al cambio climático, y a otras, para buscar nuevos mercados en reducir las emisiones.  También era esperable en grandes redes ambientalistas que creen en las soluciones mercantiles o que trabajan codo a codo con las empresas.

Pero sorprende un poco que otras redes ambientales estén complacidas con los resultados de Paris.  Por un momento suponemos que se han apresurado en los análisis, o no han detectado que una buena parte de esos acuerdos ya se habían aceptado en anteriores COPs.  Por otro lado parecería que el miedo ante la inminente catástrofe planetaria hace que se aferren a la esperanza de que, por fin, se iniciaran medidas concretas.  O para ellos ya no es soportable caer en el pesimismo de reconocer que el acuerdo es insuficiente, y por lo tanto prefieren hablar de un “vaso medio lleno”.

Diga lo que se diga, observando la situación desde los movimientos sociales, especialmente aquellos que serán más afectados por el cambio climático, y considerando lo que sabemos sobre la ecología planetaria, tenemos que ser realistas: el Acuerdo de Paris es totalmente insuficiente para atacar la problemática del cambio climático.  Insistir en que es convenio adecuado, o que abre las puertas a abandonar el petróleo, es totalmente prematuro.  La sociedad civil no puede quedar adormecida, y debe redoblar sus esfuerzos por ir más allá de este tipo de acuerdos para alcanzar medidas efectivas, reales, concretas, frente al cambio climático.  Muchas de ellas serán costosas y dolorosas, pero la tarea es urgente.

- Gerardo Honty y Eduardo Gudynas.  Investigadores de CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social).   Contacto: Twitter @HontyG y @EGudynas.

Para ver un análisis más completo:
http://energiasur.com/wp-content/uploads/2015/12/HontyAcuerdoParisOdeD21Claes2015.pdf


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