domingo, 24 de abril de 2016

Cumbre climática en Nueva York: las lecciones de Kioto


Gerardo Honty

ALAI AMLATINA, 23/04/2016.- El pasado viernes 22 de abril la sede de Naciones Unidas en Nueva York recibió a los representantes de sus estados miembros para la ceremonia de apertura de la firma del Acuerdo de París. La ceremonia era más simbólica que otra cosa, en tanto inauguraba el período de un año que los países tienen como plazo para proceder a la firma formal de los acuerdos aprobados en la COP 21 de París en diciembre pasado.

Como acto simbólico la ceremonia fue un éxito ya que 175 países estamparon su firma sobre el Acuerdo.  Sin embargo como acto efectivo, el evento no reviste demasiado relieve. Lo importante de la nueva etapa del Acuerdo de París no es tanto la firma, sino la ratificación, que es lo que podrá posibilitar que éste entre en vigor. Para ello se requiere que al menos 55 países que en su conjunto representen al menos el 55% de las emisiones globales, lo ratifiquen.

De los 175 países que firmaron el acuerdo solo 15 pequeños países en desarrollo presentaron sus instrumentos de ratificación y que en su conjunto no representan un porcentaje significativo de emisiones[1].

La historia del Protocolo de Kioto ha dejado muchas enseñanzas. Entre ellas, que el período que va desde la firma hasta la ratificación del documento, es el período más cruel y despiadado de la negociación[2].

Entre los años 1997 (firma del Protocolo de Kioto) y 2001 (aprobación de los Acuerdos de Marrakech) hubo cuatro COPs y varias intersesionales y reuniones de los órganos subsidiarios para afinar los mecanismos y medios de implementación del Protocolo. Aquellas discusiones fueron tan extensas y complejas que, en una decisión única en la historia de la Convención, la COP 6 del año 2000 tuvo que realizarse en dos partes ya que los tiempos no alcanzaron: una en noviembre de 2000 y la otra en julio de 2001.

Al igual que ocurre ahora con el Acuerdo de París, el Protocolo de Kioto requería la ratificación de al menos 55 países que en su conjunto representaran al menos el 55% de las emisiones globales.

Rusia y Estados Unidos (sumado a alguno de sus aliados de entonces como Japón, Nueva Zelanda o Australia) sumaban más del 45% de las emisiones globales lo que les daba, actuando en conjunto, un virtual  poder de veto para intentar imponer sus condiciones. Estados Unidos terminó saliendo del Protocolo de Kioto pero Rusia obtuvo una victoria trascendente al lograr que le duplicaran la cantidad de absorciones que podría justificar en sus bosques (de 17 a 33 MtCO2). Este enorme volumen de CO2 (parte de lo que se conoció como “hot air” ruso) terminó siendo utilizado dentro del régimen de Comercio de Emisiones del Protocolo para compensar las insuficientes reducciones de otros países desarrollados. Esto terminó debilitando los compromisos asumidos y haciendo que cumplir con el Protocolo de Kioto finalmente no significara nada[3].

Pero hubo otros asuntos que debilitaron el Protocolo de Kioto en aquellos acuerdos posteriores. Solo a modo de ejemplo en una lista no exhaustiva: el amplio uso de actividades de uso de la tierra y silvicultura para compensar emisiones en los países industrializados, la introducción del uso de la forestación para obtener certificados de reducción de emisiones en el Mecanismo de Desarrollo Limpio, el uso prácticamente ilimitado de los mercados de carbono, la ausencia de tope a la compraventa de "hot-air" de Rusia, entre otros. A todo esto se le llamó en su momento “los agujeros del Protocolo de Kioto”.

El Acuerdo de París es un acuerdo laxo, que no contiene compromisos ni obligaciones respecto de las emisiones de cada país. Existe una meta global –2 grados de aumento máximo de temperatura- pero la reducción de emisiones necesaria para lograr este objetivo no está distribuida entre los países. De manera que no hay forma de exigirle a ninguno de ellos la cuota parte de su responsabilidad. En este sentido el Acuerdo de París es más débil que el Protocolo de Kioto que al menos tenía unas metas específicas para algunos países.

Lo que veremos a lo largo de los próximos meses será una cruel y despiadada negociación para definir los instrumentos y medios de implementación del Acuerdo de París. En este período, los países que son mayores emisores tendrán un poder mayor de negociación, en tanto su ausencia impedirá la entrada en vigor del acuerdo.

La ceremonia que acabamos de ver en Nueva York es, en el mejor de los casos, un intento del Secretario General de Naciones Unidas de darle un impulso político al nuevo acuerdo climático. Pero más allá del efecto propagandístico, esta reunión de Nueva York no tiene ninguna incidencia concreta en el tema central: la decisión de reducir las emisiones para evitar el cambio climático.

El Acuerdo de París sigue siendo un texto irrelevante para detener las emisiones de gases efecto invernadero. Y muy probablemente el resultado final, luego de las negociaciones que hagan posible su ratificación, sea un acuerdo mucho más debilitado aún, donde seguramente vayan a aparecer los futuros “agujeros del Acuerdo de París”.

Nada para celebrar y mucho para preocuparse tiene la Convención tras esta ceremonia inaugural.

- Gerardo Honty es analista de CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social)




[1] Islas Marshall, Nauru, Palau, Somalia, Palestina, Barbados, Belice, Fiji, Grenada, Samoa, Tuvalu, Maldivas, Santa Lucía, Mauricio y San Cristóbal y Nieves.
[2] Un análisis más detallado puede verse en: http://energiasur.com/tras-la-cumbre-climatica-de-nueva-york/

terça-feira, 5 de abril de 2016

Imersão Criativa no Rio Doce

Nos 5 meses de lama escorrendo pelo Rio Doce Imersão Latina lança projeto com as comunidades do watu, como é conhecido o rio Doce pelos Krenak





Fotos: Índios KRENAK - BBCBrasil

5 de novembro de 2015, um dia que não dá para apagar da memória. 5 meses depois, mas de 700 quilômetros do Rio Doce estão com a lama da barragem de Fundão, fruto da mineração da Samarco, em Bento Rodrigues. o maior desastre ambiental que o Brasil já presenciou. Até hoje a lama continua a ir rio abaixo, até o mar. Várias ONGs já estão atuando na região e o Imersão Latina não podia fechar os olhos e cruzar os braços, sem cooperar para que a memória das comunidades no entorno da bacia do rio Doce seja uma força que grite contra toda esta realidade de vários povos que sofrem com a atividade extrativista, da mineração em tantos países. Para os Krenak, o rio Doce é considerado um avó sábio, chamado por eles de Uatu.

 O Imersão Latina, por ser um Instituto que trabalha em defesa dos direitos dos povos à cultura, comunicação e valorização de suas identidades e memórias, propõe por este projeto realizar um trabalho de Imersão Criativa em três escolas da região do Rio Doce e promover o contato dos indígenas Krenak que foram impactados negativamente com a tragédia da queda da barragem da Samarco em Bento Rodrigues, Distrito de Mariana.

O projeto será realizado em três cidades do Rio Doce. Em localidades diferentes ao longo do rio. Em duas escolas nas proximidades de Mariana e outra na Escola Pública Estadual de Resplendor, que trabalha com Educação Indígena. Ela fica na Comunidade Watu, dentro da reserva indígena. Para isto, estamos neste mês de abril realizando contatos com a Secretaria Estadual de Educação que já tinham sido iniciados na elaboração do projeto ao final do ano passado e estão sendo retomados.

Apoio

Estamos em processo de negociação com a Brazil Foundation, que escolheu 10 projetos de todo o Brasil para apoiar, mas o apoio ainda não chegou e o valor é apenas uma ajuda, portanto precisamos de mais doações para a realização da pesquisa, diagnóstico local, mobilização e também para as viagens, afinal, teremos que ir na região muitas vezes. Quem quiser ajudar, pode fazer uma doação ao Instituto Imersão Latina Os que fizerem, faremos menção nos agradecimentos de um caderno de expressão que produziremos com as comunidades do entorno e também em um vídeo que produziremos para exibir durante o Fórum Social Mundial, em agosto, em Montreal, no Canadá. Todo apoio é bem vindo.

Faça uma doação e ganhe livros.
Cada R$20,00 depositado, dá direito a um livro.
Deposite no: BANCO DO BRASIL - Agência 3014-7 - conta-corrente: 135533-3
Instituto Imersão Latina
 
Envie o comprovante de depósito com seu endereço para: imersao@imersaolatina.com.